Auto de formal prisión para Gabriela Jiménez Rodríguez, Karitina Ramírez Caballero y Julia Paredes Ángeles
Falsearon declaración contra la periodista María del Carmen Mínguez Alcántara

Tepeji del Río• 25 de agosto de 2010• Este día el juez del juzgado Mixto de Tepeji del Río, Lic. Fernando Romero Domínguez, dictó auto de formal prisión en contra de Gabriela Jiménez Rodríguez, Karitina Ramírez Caballero y Julia Paredes Ángeles, luego de haber quedado plenamente acreditadas las calumnias y la falsedad de declaración ante una autoridad, esto en contra de la periodista María del Carmen Mínguez Alcántara.


Gabriela Jiménez Rodríguez y Karitina Rodríguez Caballero; Julia Paredes

Los hechos quedaron plasmados en documento oficial en donde se destaca que fue fabricado el delito de amenazas que en su momento se le imputó, y que la denuncia fue tendiente a desprestigiar el buen nombre y profesionalismo de la periodista y directora del semanario El Sur de Hidalgo. Y no hay que dejar pasar de vista que justamente Gabriela Jiménez Rodríguez es concuña del ex alcalde panista Jesús Ortíz Cano, que en su momento fue llevado al tribunal de Derechos Humanos por impedir durante sus tres años el desempeño de la profesional y bloquear a toda costa la libertad de expresión en el municipio, por lo que obtuvo una recomendación que lo llevó a ser cuestionado en el congreso del estado, estando como líder del mismo el licenciado Fernando Moctezuma Pereda.

Pero no es de ignorar asimismo de la estrecha relación que Jiménez Rodríguez guarda con su cuñada, Ana María Fragoso Peralta, quien cuando ocupó la titularidad del DIF municipal, fue seriamente cuestionada por este medio, en primer lugar por el sueldo exagerado que se impuso, al ganar mil pesos diarios en una titularidad que es honoraria, además de que fue señalada asimismo por la serie de irregularidades que denunciaron las regidoras encargadas de esa comisión del DIF, en su momento, en el sentido de que no había claridad tanto en la distribución y aplicación de los programas de beneficencia pública, ni tampoco había la claridad en las cuentas de eventos organizados por la señora, supuestamente para beneficio de la institución.

Pareciera que todo se conjuga, y culmina el 24 de abril, cuando por asuntos totalmente ajenos a Gabriela Jiménez Rodríguez, confluimos a unos metros de distancia, situación que la ahora acusada aprovechó para inventar unas supuestas amenazas, mismas que no pudieron darse por el simple hecho de que para la periodista, hasta ese momento, ella y las dos mujeres más que declararon con mentiras, ni siquiera figuraban entre sus conocidas, ya que ni siquiera de vista las ubicaba y tampoco las ubicaba por ningún otro motivo.

Fue entonces cuando lejos de verter alguna amenaza, Mínguez Alcántara junto con las personas que se reunió para un asunto que está por demás comentar, porque merece privacidad por la gente involucrada, recibieron agresiones, burlas, y la conflagración de un grupo de gente que azuzada por estas tres mujeres, se presentó en el lugar para grabar y fotografiar al grupo que prefirió en todo momento ignorar la agresión.

Pero la justicia llega tarde que temprano, en un país donde demostrar la verdad, es más difícil que creer la mentira.

Para llegar a esta situación, por supuesto que hubo la colusión de varias autoridades. Para ello, las tres mujeres, que viven en el mismo edificio, Gabriela y Karitina una frente a la otra, y Julia un piso abajo, no escatimaron tiempo ni esfuerzo, ante la ociosidad inminente, en coludirse con una abogada de quinta categoría, de nombre María Helvia Martínez Islas, hija por cierto de un ex comisariado ejidal del ejido de Tepeji, que fue fuertemente cuestionado por el núcleo ejidal por supuestos malos manejos que ejerció durante su administración.

Es bien sabido porque hubo testigos presenciales que así lo señalan, que esta abogada se dio a la tarea de buscar «testigos» para que declararan en contra de Mínguez Alcántara, argumentando que «va a haber mucho dinero». Y así fue como se prestó a configurar toda una historia llena de irregularidades e imprecisiones tan notorias, que evidencian a una ministerio público, Leonor Saldaña Flores, ya que o no tuvo el suficiente conocimiento o empeño para percatarse de tan evidentes falsedades, o simplemente aceptó el soborno del que dicen, Martínez Islas se vale para lograr los «favores» de la autoridad. En esta ocasión se acreditó junto con otra abogada de nombre Estela Núñez Francisco.

Pues resulta que en menos de un mes, Saldaña Flores consigna una averiguación plagada de irregularidades, el juez, que en su momento fue Alfredo Tovar Ortíz, firmó sin empacho la orden de aprehensión, y la ejecutó el entonces jefe de grupo, Roberto Carlos Torres Santana, quien llamó a la reportera so pretexto de darle una información, y la retuvo en las oficinas de la ministerial, externando en ese momento con otros oficiales que para los hechos, estaban Gabriela Jiménez Rodríguez, Karitina Ramírez Caballero y Julia Paredes Angeles en el estacionamiento de las instalaciones del centro de justicia, para presenciar el hecho, mismo que inició y concluyó en menos de mes y medio, ya que ejercieron acción penal en contra de la periodista el 8 de julio de 2009, por lo que las mujeres aprovecharon su aparente logro para hacer una gran fiesta y así festejar su deshonestidad.

Tras esta artera acción, y luego de presentar las pruebas pertinentes, finalmente el juzgado de Tepeji dictaminó la libertad absolutoria, al considerar esto, de manera confidencial, como un chisme de vecindad y una revancha de mujeres sumamente resentidas. Pero no conformes, y ya encarreradas en el supuesto de que conseguirían «mucho dinero» según lo dijo la misma abogada Martínez Islas, encargaron al defensor de oficio Josuet López Hernández un recurso de inconformidad en el que por cierto, lejos de argumentar, pues no había los elementos para hacerlo, únicamente se reiteraron una y otra vez los hechos inventados por este trío de finísimas mujeres.

Así fue como el asunto cayó en manos de la magistrada María Brasilia Escalante Richards, del licenciado Julio Paredes Salazar y del licenciado José Manning Bustamante. Así es como determinan nuevamente la libertad absolutoria al no encontrar elementos ni que encuadren en las supuestas amenazas y al detectar, como el escrito respectivo lo dice, que lejos de haber agredido, el grupo de personas que encabezaba Mínguez Alcántara, fueron las agredidas, esto en la entrada de la calle Jesús Yurent, del Infonavit El Cerrito.

Haciendo entonces una recopilación de todas las irregularidades, ya que no encuadraban unas declaraciones con otras, se levantó la denuncia por calumnias, falsedad de declaración y fraude procesal en contra de Gabriela Jiménez Rodríguez y de Karitina Ramírez Caballero y Julia Paredes Ángeles, misma que aunque ya se había radicado en Tepeji del Río, por la desconfianza hacia las autoridades locales, se reubicó en la Procuraduría de Justicia del Estado, en donde el Ministerio Público Fidel Hernández Sayago hizo el análisis pertinente y determinó la comisión de los delitos mencionados.

Para el 3 de agosto se emite entonces por el juez Romero Domínguez la orden de aprehensión en contra de Gabriela, Karitina y Julia, pero las mujeres, diestras en los manejos de la justicia, ya se habían amparado a finales del mes de julio, por lo que pagaron una caución de 4 mil 902.30 pesos cada una. Posteriormente se llevó a cabo el desahogo de pruebas en donde la abogada demostró su total incompetencia, y las indiciadas aportaron «pruebas» que no tuvieron nunca que ver con los delitos que se les imputaron.

Así es como el 25 de agosto venció el plazo constitucional y se les dictó la orden de formal prisión para esta tercia, que en ningún momento tuvieron empacho en involucrar a sus propios hijos en sus mentiras y engaños.

Y para hacer un poco de recuento, personas muy cercanas al administrador de "La Josefina", el señor Manuel Alonso Fernández, hombre de probada moral y principios, ya fallecido, recuerdan el disgusto que le causó el presunto desvío de recursos económicos que hiciera en sus épocas de secretaria de la empresa, Gabriela Jiménez Rodríguez, en donde se habló de la cantidad de 50 o 60 mil pesos, motivo por el cual fue despedida de la empresa, como de igual manera fue despedida de la cooperativa La Cruz Azul, al hacerse sabedores de los antecedentes delictuosos que tenía esta mujer. Lo peor del caso es que se detectó que Gabriela Jiménez ya había formado un grupo de incondicionales dentro de la fábrica con las que realizaba sus sucios manejos.

Pero no solo eso, su esposo, Bernabé Fragoso Peralta también fue uno de los despedidos del lugar, pero despedido en otro sentido, ya que su padre fue y ha sido el portero de "La Josefina" durante muchos años, y ocupaba unos cuartos junto con sus hijos. Pero comentan aquellos que tuvieron una relación de amistad y familiar con el señor Alonso, que al detectar el administrador la merma en la mercancía allí fabricada, tuvo que poner un hasta aquí para que el esposo de Gabriela Jiménez fuera echado del lugar y buscara de inmediato otra residencia.

Después de un año, finalmente se hizo justicia, y gracias a esa distancia también se puede evidenciar la clase de personas que son Gabriela Jiménez Rodríguez, Karitina Ramírez Caballero y Julia Paredes Ángeles.

Amenazan de muerte a María del Carmen Mínguez, directora del periódico Sur de Hidalgo Tepeji del Río., agosto 2010.-

hidalguia@hotmail.com

www.hidalguia.com.mx