Opacidad Sindical 1 de octubre del 2009

 

Visión de futuro 24 de septiembre del 2009

 

Héroes olvidados 17 de septiembre del 2009
 

Carta a Carlos Alazraki 10 de septiembre del 2009

 

¡Rediez!3 de septiembre del 2009

 

ER27 de agosto del 2009

 

Pobre Gutenberg 20 de agosto del 2009

 

Defender la vida 13 de agosto del 2009
 

Al estilo Jalisco 6 de agosto del 2009
 

Lo que ellos quieren 30 de julio del 2009

Soy narco pero decente 23 de julio del 2009

Perspectivas 16 de julio del 2009

Lección de Civismo 9 julio del 2009

Ahorritos 2 de julio del 2009
¿Circo sin pan?
25 de junio del 2009
Versada jarocha en la academia
17 de junio del 2009
Los lloriqueos
4 de junio del 2009 
Él, Caballero, Fortson
28 de mayo del 2009
Campañas S.A
Tache a la anulación del voto 14 de mayo del 2009.-

Madres e hijos 7 mayo del 2009
Influenza: sobredosis de información
as chicas superpoderosas
Songo le dio a Borondongo
Vivir en el error
SUPERMAN
Ni moza ni musa
Periodismo para mujeres
Yo tenía un chorro de voz
Nuestro siguiente programa: IFE
Porque lo digo yo
 Animales y hombres
Caminos de Guanajuato
Equi…¿qué?
Siembra
Guerra de baja intensidad
Al fondo a la derecha
Fuentes
Como te ven te votan
Vamos ganando
Dime cómo hablas
Son lo que son
Seguridades sobre la inseguridad
Eduardo del Río
El cuero y la camisa
 
Tienes un mensajito
 
Usted disculpe
Limpieza Democrática
Nota roja

Más transparencia
Con b de burro
Los ahorritos
Fitoactivos y nanoesferas
Democracia digital
Palabras bajo sospecha

Ibargüengoitia
Españolas y españoles; ministros y ministras…
Involúcrame y lo aprendo
Verosimilitud, ficción y realidad
Si acaso te ofendí, perdón
Mujeres y comunicación
Zona Retro
Equidad Publicidad;
La Hillary

 

Ésa no porque me hiere

La Política en Tacones
De Pilar Ramírez Ramírezramirez.pilar@gmail.com

8 de octubre del 2009

          En alguna ocasión Gustavo Sainz hablaba acerca de cómo los escritores producen sus obras y una vez que salen a la luz adquieren una vida propia; novelas, cuentos y escritos que tendrán tantas interpretaciones y recreaciones como lectores consigan; una vida que no dependerá ya de su autor. Ejemplificaba esta idea con una anécdota que movía a risa: a un funcionario mexicano se le ocurrió la idea peregrina de invitar a Michel Foucault a la inauguración de una cárcel en vista de la fama que había cobrado su libro Vigilar y castigar. Con toda seguridad el gris y palurdo funcionario, cuyo nombre para su fortuna nadie recuerda, sólo conocía el libro de oídas. “¿Quién le manda a Foucault andar escribiendo sobre las cárceles?” remataba Sainz.


Michel Foucault

A finales de septiembre, el secretario de Finanzas del gobierno del estado de Puebla dio a conocer que la novela de Gabriel García Márquez, Memorias de mis putas tristes sería llevada al cine en una coproducción México, España y Dinamarca, a la cual el gobierno poblano aportaría un millón de dólares y en la que también participarían como productoras las empresas Femsa y Televisa.

          Días después, Teresa Ulloa, directora de la Coalición Regional contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y el Caribe informó que haría una denuncia contra las empresas productoras, contra el gobernador de Puebla, el secretario de Finanzas y contra García Márquez para impedir que la novela sea llevada al cine, debido a que glorifica y promueve la prostitución infantil. La denuncia se basará en el hecho de hacer apología de un delito.


Teresa Ulloa Ziaurriz; Lydia Cacho;Eva Garza

          La periodista Lydia Cacho, conocida por sus denuncias en contra de la red de pornografía infantil que involucra a empresarios y funcionarios, le reprocha en su columna al escritor colombiano asociarse con el góber precioso, a Televisa por pretender filmar una historia parecida a los actos cometidos por Succar Kuri y Kamel Nacif y a Eva Garza, dueña de Femsa por invertir millones en una historia de explotación sexual presentada como una historia de amor.

          Cacho se refiere a la historia narrada en la novela de García Márquez, donde un nonagenario consigue –a través de una lenona- a una niña virgen como regalo de cumpleaños y termina enamorándose de ella. Sintetizada así, es una historia bastante común y corriente, incluso, si se quiere, vulgar. La literatura no está hecha de historias extraordinarias sino de historias que se vuelven especiales por la forma en que son contadas. El valor de la novela del Nobel colombiano no radica en lo que cuenta sino en cómo lo cuenta.

          La periodista afirma que es derecho del escritor asociarse con “el político que protegió a una red de pornografía infantil, cuestionarlo es el nuestro”. Quizá a Lydia Cacho no le falta razón en objetar esta extraña alianza, que seguramente se dio a nivel de productores y realizadores, además de que es difícil no darle razón a su causa, pero del rechazo a la filmación de la película por el tema que aborda a la censura no hay más que un paso.

          Si la crítica de la producción estética adopta la moral como parámetro, tendríamos un nuevo Fahrenheit 451 donde estaría proscrito Nabokov y su Lolita, los Diálogos de Erasmo, Apollinaire y Los once mil falos, Henry Miller y toda su obra, Manuel Puig y El beso de la mujer araña, Anaïs Nin y La casa del incesto, Eça de Queirós y su Crimen del padre Amaro, junto con la película mexicana que levantó ámpula entre las buenas conciencias, o, para no olvidar a los escritores locales, al propio Sainz y José Agustín, en fin, tendríamos que borrar de un plumazo cerca del noventa por ciento de la producción literaria universal, cuya materia prima suele ser el conflicto. La literatura no cuenta los amores felices, se ocupa del infortunio, la violencia, la distancia, el odio, la guerra, los placeres inconfesables, los deseos escondidos o el abandono. Historias que alcanzan un lugar en la literatura no por su temática, pues todas ellas recogen virtudes y miserias de la condición humana, sino por el valor estético del discurso, por cómo tejen las palabras para producir el entramado de un texto que nos estremece y da un vuelco a lo que antes ha sido dicho. Como dice el adagio popular, no hay nada nuevo bajo el sol, pero para el sol porque para los hombres, todo.

          Confieso que también me produce urticaria ver asociado el nombre de García Márquez al de Mario Marín, o peor aún, al de su secretario de Finanzas, Gerardo María Pérez, símil de aquel que pretendía invitar a Foucault a inaugurar una prisión, pues al anunciar la participación del gobierno poblano en la producción de la película, señaló que no podía decir el nombre de la novela, a la que renombró como “Memorias de mis...compañeras tristes”, pero prefiero una película clasificación D, con controles para que no llegue a los adolescentes que censurar a García Márquez o a cualquier otro escritor.

          Cuánta razón tenía Michel Foucault cuando delineaba los estudios sobre la sexualidad y afirmaba que se trataba de “interrogar el caso de una sociedad que desde hace más de un siglo se fustiga ruidosamente por su hipocresía, habla con prolijidad de su propio silencio, se encarniza en detallar lo que no dice”. El sexo asociado al delito no sería más que una consecuencia del sexo asociado al pecado. Algo me dice que impedir la producción de la película basada en Historias de mis putas tristes no desanimará a los pederastas como debería hacerlo una eficiente acción de la justicia y que si el filme se realiza tampoco será fábrica de nuevos delincuentes sexuales. Presionar para censurarla sólo abonará un terreno que ha estado preparando la porción más conservadora del poder con personajes como los gobernadores de Guanajuato y Jalisco, que encuentran aliadas nuevas e inesperadas en estas dos activistas sociales.

 

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