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Encrucijada de
candidatos
*El pulso de la
noticia.
Ernesto Castro Sagardez. Red del sur Los días pasan y los amarres entre los diversos grupos de priistas parecen no tener solución y algunos dan bandazos con peticiones exageradas, tratando a todas luces de cercar a los candidatos a las alcaldías. Es indudable que nadie piensa en la fuerza del Partido Revolucionario Institucional, es decir que enfrente las elecciones constitucionales fortalecido y unido. Amén de los que pretenden alcanzar regidurías o direcciones como si el ayuntamiento fuera una agencia de empleos. Lo cual indica que no ven al PRI como el partido que lleva al poder al candidato, es mas ni siquiera voltean a ver esas siglas. Cuando decimos exagerados, nos referimos al reparto a priori de las posiciones de dirección o administrativas que tiene un ayuntamiento, cuando el objetivo principal debería ser el de ganar primero las elecciones y con el triunfo virtual en la mano hacer las negociaciones para ir colocando a la gente adecuada en esos puestos. La ambición por el poder se refleja en cada grupo a tal grado que algunos de los colaboradores directos de los candidatos a alcaldes evidencian su descontento cuando el jefe entabla negociaciones con los otros grupos porque asumen quedar fuera del reparto del pastel, en lugar de pensar en lo primero que es llevar al triunfo al abanderado del Revolucionario Institucional. Responsabilizar de estas actitudes a los ahora candidatos seria inadecuado porque a todos, sin excepción, los rodean colaboradores con ambiciones desmedidas de pertenecer al consistorio y por lo mismo ser parte del presupuesto a través de un salario fijo durante tres años y muchas de las veces ni siquiera tienen el perfil para ser funcionarios o mejor dicho: servidores públicos. El dilema en que se encuentran la mayoría de los candidatos priistas es parte de las actuales condiciones políticas en donde todo mundo condiciona su participación. Pero lo más grave es el condicionamiento del voto y donde todos piden las perlas de la vida e incurren en simulación cuando de promoción al voto se trata. Hasta los tecnócratas con programitas computacionales pretenden sorprender a los aspirantes a las alcaldías de que es lo mejor en la materia y surjan por ahí muchos promovidos. Como una experiencia personal, llego al autor de este espacio en la campaña de Silvia Romero una supuesta lista de promovidos por seccionales y resultaba que de seis u ocho personas promovidas, únicamente coincidían dos o tres de esa jurisdicción. Clara indicación de que esos programas resultan falaces y solo sorprenden a los candidatos porque se erogan recursos en un trabajo de simulación que podríamos calificar de robo en despoblado. Sin duda las elecciones para renovar alcaldías y diputaciones locales se está convirtiendo en una verdadera encrucijada donde la ecuación política es la de restar y dividir antes que sumar o multiplicar. Luego entonces los candidatos priistas deben ser grandes negociadores primero con sus colaboradores, controlando sus ambiciones; luego con sus adversarios políticos internos, dándoles algunos espacios, no todos; y posteriormente convocadores de los votantes que es la parte más importante de todo el proceso y que los debe conducir a la victoria. Los procesos internos o de encuestas han sido difíciles, como difícil será enfrentar la elección constitucional si no hay unidad en torno a los candidatos y seguimos viendo al PRI solo como un emblema. La unidad es indispensable y es una encrucijada que deben resolver y asumir la mayoría de los priistas… ¡Valle encrucijada! |