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Excalibur
21 de diciembre del 2009 Cultivo una rosa blanca, en junio como en enero…
… y cumpliendo con la que va siendo ya tradición gratísima, nos reunidos para darnos un abrazo -de los tantos que nos debemos- como ensayo para entrar de lleno a las pascuas navideñas y de año nuevo. * En el florido y arbolado feudo de Senén González fue el refugio protector del frío que se dejó caer en Tulancingo y, que al parecer, se siente como en su casa pues no le da la gana de aminorar sus punzantes embates sobre nuestras ya precarias humanidades.
Ahí reunidos los amigos, algunos faltaron por causas mayores, nos dedicamos a reír, comer, brindar, recordar y entrever el futuro, envidiosos de los jóvenes para quienes será una realidad indiscutible con sus bienes y males en la misma rama florida. * …para el amigo sincero que me da su mano franca… *
No faltó quien llevara un par de cantantes amenizadores de la fiesta; sordo el patrocinador no se enteró de los berridos desafinados de sus patrocinados, dejándonos a los demás con el peso de las canciones literalmente asesinadas por los desvaríos de estos aficionados.
En cambio, al final, no faltaron la guitarra y los cantantes de corridos y tangos, por cuenta y riesgo de otros concurrentes que siempre les da por berrear a todo pulmón, pero con las duces nubes, de por medio, provenientes del vino tinto, nos parecen merecedores de premios y reconocimientos sin medida. * … y para el cruel que me arranca el corazón con que vivo… * Arroz como manda la ciencia culinaria, quesos de Oaxaca y holandés, cacahuates importados, pan durísimo de La Perla, jabalí delicadamente preparado, pasteles y helados de Santa Clara rociados con güisqui, tequila y otras delicias etílicas nos armaron con abundantes calorías para resistir el frío inclemente.
* … cardo no ortiga cultivo, cultivo una rosa blanca… * En estas reuniones los conjurados no incurren en el mal gusto de hacer discursos, ni cantar alabanzas, ni otras debilidades que las hacen naufragar; solamente nos dedicamos a charlar y ponderar los avatares cotidianos, acariciar los recuerdos que nos unen y, desde luego, algunos que separan tristemente, pero en general las tardes transcurren bien dejando el gusto preparado para otras prometidas a partir de enero, febrero y marzo para despedir el invierno que hoy abre su intenso programa, y esperar la primavera como promesa renovada de que siempre vendrán tiempos mejores. * No paso lista de presente, pues las imágenes que acompañan y dan coherencia estos apuntes, son el mejor testimonio de lo ahí acontecido. *
Reunión propiciada por Alfredo Lases Kannan: José Manuel Toscana |