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http://www.proceso.com.mx/noticia.html?sec=0&nta=48812 nota
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Luis
Gil Borja
Foto: jorge sánchez
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Universidad
de Hidalgo, el cacicazgo de la ‘Sosa Nostra’
césar peña sánchez
Pachuca, Hgo., 12
de marzo (apro).- Mientras la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo
(UAEH) invertía millonarias sumas en difundir supuestos logros del rector
Luis Gil Borja –en lo que fue su primer informe, programado para el pasado
viernes 9--, diversos reclamos siguen escuchándose, sobre todo por el control
que mantiene el Grupo Universidad y por el porrismo que persiste como fuerza
viva al interior.
En diversos medios, exclusivamente radio y televisión, después que hace unos
cuantos meses la rectoría decidió romper nexos con la prensa escrita, se
publicita la “excelencia académica” alcanzada en el año de gestión de
Luis Borja, quien viene de cubrir un interinato luego de la controvertida
salida de Juan Manuel Camacho.
A un año también de la golpiza propinada por porros del Instituto de
Ciencias Sociales y Humanidades (ICSHU) a los profesores Pablo Vargas González,
Tonatiuh Herrera y Tania Meza, quienes fueron dados de baja por su disidencia
con la línea universitaria oficial, el rector buscará reposicionar su
diluida imagen.
En un comunicado, el grupo de profesores e investigadores despedidos, a los
que se sumó recientemente Aideé Cervantes Chapa, recuerdan que Gil Borja
llegó al cargo en condiciones por demás irregulares, “primero en su
interinato de 2005, y luego en una ‘elección’ efectuada en marzo de 2006,
caracterizada por la trasgresión de las normas internas y, sobre todo, sin la
participación de los universitarios y a espaldas de la comunidad”.
Con una amplia inconformidad de distintos sectores universitarios, incluido
altos funcionarios que se sintieron desplazados, y con el despliegue de la
intimidación y la violencia, dicha elección dejó claro que se trató de una
imposición de un pequeño grupo, conocido entre la sociedad hidalguense como
la “Sosa Nostra”, mismo que retiene el control de la UAEH desde hace más
de veinte años.
“Debido a que el rector Gil Borja no tiene la legitimidad requerida, a dos años
de su toma de posesión no ha mostrado cambios sustanciales que puedan
distanciarse y deslindarse del manejo político que se le ha dado a la
universidad, incluso por encima de las mismas autoridades y normas
internas”, señalan.
La Fundación Hidalguense
Ejemplo de lo anterior fue la designación de importantes funcionarios
provenientes del equipo de Gerardo Sosa Castelán, quienes ocuparon la
coordinación de Finanzas, secretaría general, dirección general de
Relaciones Públicas y Comunicación, dirección general de Intercambio Académico,
dirección de Planeación, así como las direcciones de varios institutos,
como el ICSHU, ICSA y el IA, además de que prácticamente todos los
responsables de los campus están ligados a Sosa.
A ello se agrega el poder que tiene este grupo para imponer funcionarios en el
sindicato universitario (SPAUAEH), el STAUAEH y, desde luego, en su “caja
chica”, que es la Fundación Hidalguense.
Desde ésta se manipula el transporte universitario, con millonarios ingresos
que reciben directamente de la plantilla estudiantil cada año.
Incluso, durante la entrega de unidades “nuevas” en el 2002, se identificó
que eran los mismos vehículos sólo que “repintados” y de lo que no se
realizó investigación alguna.
Para el grupo de disidentes --quienes se inconformaron por el acarreo de
estudiantes a un evento priista hace poco más de un año-- otro aspecto
destacable es el nombramiento de funcionarios que no cumplían con el
requisito de ser titulados.
“Siendo la UAEH la principal institución de otorgamiento de títulos
profesionales, hay funcionarios que no tienen el perfil, como fue el caso del
director de Deportes y la dirección de Vínculo
con Universitarios. No sólo eso, en el muy lamentable caso de la dirección
de la Radio Universidad, la directora Claudia Figueroa de la Cajiga no sólo
ostenta un puesto para el cual no posee perfil profesional, sino que usurpa
funciones al firmar documentos internos y externos como “licenciada”,
cuando únicamente es pasante de técnica”, observan.
Agregan que lo que más llama la atención es la carencia de un liderazgo académico,
el bajo perfil que tienen los funcionarios para desempeñar sus cargos y la
ausencia de un plan de desarrollo académico.
Todo lo anterior contribuye a que en esta institución no haya rumbo y todo se
haga por la inercia, característica desde hace años en la universidad. Ante
ello, sostienen, resulta por lo menos cínico y contradictorio que en este
informe se difundan la “excelencia” y el supuesto hecho de “ser de las
primeras universidades públicas” en el país, cuando hay verdaderas
insuficiencias estructurales.
En prácticamente todos los institutos y campus, la bibliografía es
anacrónica y escasa, las colecciones de libros y revistas quedan truncas,
pues no hay nuevas adquisiciones, los equipos de cómputo ya quedaron
rezagados, y muchos están en desuso. En los laboratorios se carece de
materiales y reactivos.
Hacen hincapié en que en la prensa local se ha difundido sobre edificios y
aulas en mal estado e, incluso, siendo una institución científica, no cuenta
con un plan para manejar residuos ni sustancias peligrosas, por lo que hay un
riesgo a la salud de estudiantes y trabajadores. “Pero ésta sólo es una pálida
sombra de las condiciones que se viven en la institución”.
Los docentes e investigadores que comenzaron a ser despedidos desde el 2 de
enero del 2006 con la salida de Vargas González, aseguran que resultado de la
lucha interna de las diferentes fracciones del Grupo Universidad (en el que al
interior ya desde ahora se disputan la rectoría) existe un pequeño número
de altos funcionarios y de directores, entre los que destacan Adolfo Pontigo,
del ICSHU, y Veras Godoy, de ICSA, que conforman la oposición sistemática al
rector, y ello se refleja en una incertidumbre e inestabilidad que va a ser
creciente en los siguientes meses.
Esto da como resultado que las decisiones del rector no sean tomadas en serio
y se lleven a cabo reuniones, ya incluso abiertamente, como en el caso del
ICSHU, para respaldar una “candidatura”. Este es el re-juego de siempre,
donde se mueven los hilos desde arriba y desde afuera de la propia
universidad.
A dos años de gestión, las expectativas que se crearon con la llegada de Gil
Borja han sido abortadas, dicen.
La presión interna que el rector encara ha dificultado el avance académico.
Además, no debe perderse de vista que el clima universitario sigue siendo
como el de hace veinte años, cuando la famosa Federación de Estudiantes
Universitarios de Hidalgo (FEUH) era la que determinaba las decisiones.
Prevalecen las amenazas e intimidaciones contra estudiantes y profesores que
no se manifiestan en favor del grupo o de alguna de sus fracciones. Continúan
los atropellos y abusos de autoridad frente a posiciones distintas o críticas.
A la salida de los académicos le siguieron los despidos arbitrarios e
injustificados que continúan hasta la fecha.
Los casos más sobresalientes han sido en el ICSHU, en que prácticamente el
director gobierna como un “reyezuelo” o un pequeño cacique, donde ni las
normas universitarias ni la autoridad del rector pueden hacer nada.
Para concluir, sostienen que en pleno siglo XXI las y los universitarios de
Hidalgo no pueden manifestar sus ideas libremente, porque inmediatamente son
‘satanizados’, puesto que sigue habiendo un ambiente de hostigamiento y
persecución contra alumnos y profesores.
El ombudsman de los universitarios, que se creó a petición de la
Comisión de Derechos Humanos del Estado de Hidalgo (CDHEH), no ha funcionado
como tal, describen.
El Consejo Universitario sigue siendo el mismo, integrado por miembros del
grupo en el poder; no es una instancia que pueda generar los cambios que
necesita la UAEH. Por consiguiente, se sigue un “doble discurso”: por una
parte el de la “excelencia”, y por otra el de la realidad que padece el
conjunto de universitarios, estudiantes, académicos y académicas.
Precisaron que “hace falta una verdadera reforma universitaria que
transforme la UAEH hacia una universidad de siglo XXI, refrendada en su carácter
público, de calidad, crítica, innovadora, formadora de una nueva generación
de inteligencias, casa del saber, donde florezca el cultivo de las libertades
y la creatividad”.
Gil
Borja aun no se puede desmarcar de Sosa Castelán: Tonatiuh Herrera
Se
deben de investigar todas las irregularidades de la UAEH: Alejandro Rosas
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