Por: Ing. Fulgencio Vargas Vargas

 
Leyenda Mesoamericana de Iztacoatl circa 1300

 

La Leyenda Del Cerro Del Molino y La Mazacuata

         Iztac= Blanco; Cóatl=Víbora; Tépetl= Cerro.- Allá por el rumbo de Iztaccoatltepetl,  Se dice que allá por el Cerro del Molino existían dos serpientes impresionantes. de estas dos, una era inmaculadamente blanca.

         Era tal la belleza de este níveo reptil, que cierto día  habitantes de Naupan la capturaron para trasladarla a ese lugar, y, apenas habían pasado la comunidad de Chachahuantla, cuando la víbora blanca se les escapa, y, con tal rapidez,  se encarama a un Ocote muy alto, de más de 30 metros, del cual, se le veía bien enroscada.

          Mujeres y niños acudieron en auxilio de los captores, en un intento de recapturarla,  mas sin embargo la Mazacoata en un momento de fuga, viéndose posiblemente  atrapada de nueva cuenta, desplegó sus alas y escapo volando, surcando la preciosa floresta de la región.

           "Era una Mazacuata Blanca, tenia alas y estaba emplumada”... nunca más la volvieron a ver.

Leyendas como esta suelen escucharse todavía, sobre todo en  fechas de noviembre, en las que las familias se reúnen al borde de la fogata y es el abuelo quien se encarga de contar esta serie de leyendas y cuentos propios de la región, mientras las mujeres prepararan la ofrenda para los que se nos han adelantado hacia el Mictlán.

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Leyenda de Nahuales

La Cueva Del Chivo.

 

          Dicen  que siete mujeres con los nombres de ave: Alondra, Mirla, Clorinda, Mirta, Paloma, Urraca y Golondrina, formaban compañía extraña y parecían parientas, aunque no lo eran, ante eso, los habitantes del pueblo no hacían caso, las siete paseaban, se juntaban cerca del mercado y viajaban a menudo a través de todo el municipio de  Acaxochitlán, dedicándose a vender o canjear hierbas de ruda, romero, manzanilla y otras más.

          Las tres mas ancianas eran viudas; dos solteronas, y las otras dos en edad de casarse, aunque en realidad no anhelaban el matrimonio, se decía que todas conocían muy bien la “Cueva del Chivo”, situada a unos cuantos kilómetros de la ciudad de Tulancingo, y a poca distancia del pueblo Hña-Hñu de Santana, cueva mítica de donde se dice habita o vive el Innombrable, cueva que hasta la fecha, los santaneros y otros grupos étnicos le llevan ofrendas, comida, bebidas y se dice que realizan sacrificios de animales. Algunos a la fecha se persignan ante el temor de el que pasará allá adentro.

          Cierto día, un joven campesino, se enamoro de Alondra, ella, a pesar de que  no lo quería, se caso con él por los consejos de Urraca, Clorinda y Mirta; ya que el campesino era rico y convenía a todas para así obtener de él recursos que cubrieran las necesidades de las siete mujeres. Alondra, al casarse, extraño a sus amigas, poco a poco su marido se daba cuenta que en su hogar siempre olía a chivo, a pirú, ruda y romero entre otras yerbas.

           El   hortelano le dijo un día a su esposa:- Alondra, ve a Tulancingo a ver a tus parientes para que no estés triste. - Ella alegre dijo que si pero siempre y cuando fuera sola. El marido acepto; sin embargo la siguió en su camino. 

         La mujer se dirigió, no con sus parientes; sino a la casa de sus amigas. Al anochecer vio que salieron las siete rumbo a la “Cueva del Chivo”. Se escondió tras un árbol y vio como se transformaban en luces, volando hacia el espacio junto a un Chivo; que también volaba  en forma de nube.

         El campesino se acerco a la cueva, prendiéndole  fuego. Al amanecer, volvieron las luces al interior de la cueva; pero solo salieron siete murciélagos y nunca se supo nada acerca de Urraca, Clorinda, Mirta, Paloma, Mirla, alondra y Golondrina.

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