CUANDO SE HA PERDIDO LA ESENCIA DE GOBERNAR.
por Oscar Alejandro Estrada Ubilla
14-Jun-2005

Carmina Ortiz de la Rosa

Expresión y Denuncia ciudadana de un habitante de Epazoyucan, Estado de Hidalgo.

En un país como el nuestro, con tanta pobreza extrema, con tanto desempleo, con tanta emigración a los Estados Unidos, hoy me siento afortunado. Soy afortunado por haber tenido la oportunidad de tener una carrera profesional, por tener un empleo y por poder vivir en el estado de donde soy originario.

Mi municipio se encuentra a 20 minutos de la capital Pachuca, en dirección hacia Tulancingo, Hgo. y en el se puede aún respirar el aire de provincia, con muy pocos niveles delictivos, con una población que aún se saluda, se ayuda, y con un aire campirano apreciado por sus habitantes.

Pero todo tiene su costo, y el nuestro ha sido la falta de conciencia social que se logra con educación, con organización ciudadana y con valor para exigirle a las autoridades un trabajo honesto, una actitud de servicio y unos objetivos destinados a servir a la ciudadanía. Epazoyucan ha dado profesionistas, la mayoría de ellos han emigrado por falta de oportunidades en nuestro estado, otros que se han quedado han sido indiferentes a cualquier movimiento de organización y denuncia de la población. Solo unos cuantos hemos sido participes y organizadores de luchas sociales.

Esta indiferencia y falta de conciencia ha sido explotada por el aparato político y de gobierno que domina el estado: El Partido Revolucionario Institucional.

A pesar de esto el pueblo tiene una historia de dignidad, pues en el año de 1990 y mediante un movimiento ciudadano legitimo se evitó que repitiera en el gobierno municipal el Sr. Cupertino Covarrubias, mismo que ya había gobernado tres años antes, pues ya era una burla su regreso. El proceso electoral estuvo lleno de trampas y anomalías, y el candidato de oposición perdió por un margen muy pequeño. El pueblo no soporto más las burlas y quemo las boletas electorales, iniciando en ese momento una lucha que no fue fácil y tuvieron que tomarse las instalaciones de la presidencia municipal y bloqueo de carreteras, en ese momento la entrega del pueblo fue total.

Ante la respuesta y solidaridad del pueblo, el gobierno estatal se dio a la tarea de enviar a un presidente interino, mismo que tenía muy clara su misión: reestablecer la paz en el municipio, pero una paz engañosa que evitara la reorganización social, que mantuviera las conciencias tranquilas e indiferentes a la actuación de las autoridades. Esto fue logrado integrando a los lideres en los diversos equipo de trabajo del municipio que precedieron, repartiendo concesiones, dividendo organizaciones y desarticulando todo intento de lucha ciudadana.

Los Epazoyuquenses nos volvimos individualistas y buscamos en las diferentes banderas políticas el espacio en donde se nos reconociera, pero perdimos la organización, la sensibilidad, el espíritu de lucha, de solidaridad ciudadana.

Hoy a 15 de años de ese movimiento tenemos a la peor administración municipal en la historia de nuestro pueblo, la que dirige desde el año 2002 la Sra. Carmina Ortiz de la Rosa.

Los hechos saltan a la vista y son comprobables con pruebas documentales que son incluso del dominio público: fraudes e irregularidades en la comprobación de gastos, adquisición de un inmueble a un costo excesivo, desatención a la ciudadanía al ausentarse días enteros de su oficina, aviadores en la nómina y un tesorero municipal que tuvo que dejar el cargo y que incluso tiene una denuncia penal.

A esto agregamos constantes renuncias y cambios en su plantilla de servidores públicos, dos informes anuales rechazados, y el desconocimiento de la asamblea de regidores a su persona por todas estas anomalías.

Toda la población percibe el caos que vive nuestro municipio. La autoridad estatal se muestra indiferente y protectora de esta servidora pública, mejor dicho pseudo servidora.

Un grupo de ciudadanos, entre ellos la mayoría mujeres, comenzamos una lucha por la dignidad del municipio. El objetivo era que dejara su puesto en tanto no se realizará una auditoria y se tuvieran los resultados de la misma. Acompañando a los regidores acudimos al congreso del estado para entregar las pruebas de todas las irregularidades y abusos de la presidenta municipal. La respuesta del congreso fue desalentadora al afirmar que como es una bancada entrante, desconocían el problema, y debían tomarse tiempo para analizar las pruebas, para después someter en el pleno el asunto, y esperar que por mayoría de votos se diera el juicio político, si es que se daba. Este argumento es iluso pues a pesar de que los regidores rechazaron los dos informes anuales que ha presentado, el congreso ha seguido liberando recursos al municipio, por lo que es increíble que sea ajeno a su conocimiento esta situación.

En la tarde celebramos una asamblea ciudadana para informar la respuesta del congreso del estado, y por mayoría de votos se decidió tomar pacíficamente las instalaciones de la presidencia municipal, misma que nos fue entregada por seguridad pública del municipio y con todas las puertas de acceso a las oficinas cerradas bajo llave.

Lo hicimos sin armas, sin pintar las bardas, sin destruir ninguna instalación de nuestro ayuntamiento, pues estamos concientes que nuestro municipio es pobre y que esto afectaría aún más las ya muy saqueadas finanzas del ayuntamiento. Lo hicimos por la experiencia anterior, ya que fue la única forma en que las autoridades respondieron a una denuncia.

Lamentablemente la fuerza del pueblo no fue la misma, y fuimos muy pocos los que nos quedamos en la toma de la presidencia municipal, 30 personas para ser exactos. En respuesta fuimos tratados como delincuentes de alta peligrosidad ya que el gobierno estatal mando un operativo de 300 granaderos para recuperar las instalaciones, mismas que fueron devueltas pacíficamente, no pudiendo evitar lamentablemente las agresiones a dos de nuestros compañeros a uno de ellos por grabar con una cámara de video el operativo y la otra compañera por cerrar la puerta al momento que arribaron los granaderos. Afortunadamente reconocimos al director de la policía ministerial al momento que comenzó el operativo, nos pidió que desalojáramos pacíficamente y esto valió para que detuviera la represión que de lo contrario hubiera sido de proporciones mayores.

Ante estos hechos queda un gran sentimiento de indignación por la forma que fuimos humillados, pues la fuerza pública para nosotros si es implacable, mientras que un servidor público si puede seguir cometiendo fraudes y saqueando un municipio, al amparo del gobierno estatal.

Esta es nuestra realidad en un estado de Hidalgo donde el cacicazgo político y gubernamental no tiene limites, en donde los movimientos ciudadanos pacíficos y legítimos no tienen valor para los gobernantes, y en donde nos queda el gran reto de educar a las futuras generaciones contra la indiferencia, contra el individualismo contra la falta de dignidad.


C.P. Oscar Alejandro Estrada Ubilla

Junio 14, 2005.


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