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MONUMENTOS ARQUITECTÓNICOS DE SINGUILUCAN
"El monasterio obedecía a algunas reglas, algunas de la cuales tenían su antecedente en los edificios europeos. Dado que las iglesias se construían con la fachada viendo al poniente y que estas era más latas que el monasterio, este solía colocar adosado al costado derecho de aquellas. Los monasterios eran generalmente de dos plantas y consistían de un pequeño patio rodeado de arquerías y pasillos a cuyo derredor se acomodaban, por los tres costados libres, las diversas habitaciones. Aún en las más grandes es raro encontrar cuartos en el costado adyacente al templo, pues colocarlas ahí las habría hecho frías y obscuras. Mc Andrew, supone que en el jardín de estos claustros se sembraban flores europeas-rosas, lilas, claveles-y las muy apreciadas hierbas medicinales, pero en el caso de Singuilucan se colocó una cisterna que seguramente recogía el agua de la lluvia. El refectorio, donde los frailes se reunían a comer en silencio mientras uno de ellos leía en voz alta pasajes de la Biblia y de otros libros religiosos, generalmente se colocaba junto a la cocina, en el costado opuesto al templo. En estas habitaciones, generalmente largas, acostumbraban los agustinos pintar el techo simulando un decorado a base de casetones. El refectorio en Singuilucan actualmente funciona como capilla dedicada a San Nicolás Tolentino, el importante santo de la orden.
Otra de las principales dependencias de la planta baja era la sala particular, que generalmente se comunicaba con el claustro por una puerta particularmente ornamentada y que se usaba como lugar de reunión, propio para descubrir los problemas del convento, pero su sentido principal era el salón para celebrar eventualmente capítulo de la orden. Por último debe citarse la portería, dependencia de la planta baja que comunicaba al claustro con el atrio y que consistía generalmente de una arquería y salón, conocido como cubo, más adentro. El uso que estas dependencias tenían fue muy variado: lugar de espera y de reunión para individuos o grupos que querían arreglar un asunto o esperaban recibir algo de los frailes, entrada al internado que los religiosos administraban en el monasterio para los hijos de los caciques indígenas, hospital provisional durante las epidemias, etc. La portería del convento de Singuilucan es una de las más sobresalientes, pues a pesar de su relativa pequeñez no deja de tener cierta medida de la majestuosidad que caracteriza a los edificios agustinos.
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