A usted... ¿qué le parece?  

¿ASTRONAUTAS? O... ¡ASTRONACOS!

En cierta ocasión tres países decidieron organizar un programa espacial conjunto y mandar al espacio un astronauta cada uno con la misión de llevar a cabo experimentos sobre la potencial calidad de vida en colonias extraterrestres. Como la capacidad de la astronave era muy restringida, a cada uno se le asignó una cantidad limitada para materiales de estudio: 250 kilos por persona para una estancia de tres meses fuera de nuestra atmósfera.

Japón, el primer país involucrado, mandó a uno de sus más grandes genios quien decidió llevar sus 250 kilos en equipo de laboratorio convencido de que sin avance científico no será posible el establecimiento de nuevas colonias: computadoras, microscopios y equipamiento de punta para la experimentación fueron cargados en la nave hasta completar su cuota.

El segundo participante en la misión, un intelectual Alemán, pidió que se le llevaran 250 kilos de libros preseleccionados ya que el creía que sin desarrollo y cultivo intelectual no tendría caso la conquista de nuevos mundos. Así, le cargaron las obras selectas de la literatura mundial.

Por último España, mediante un meticuloso y democrático proceso de selección, eligió a su representante, quien pensaba firmemente que la vida en el espació tendría que ser placentera en su máxima expresión. Dedicado sibarita, aficionado a los vicios agradables del tabaco, pidió que le cargaran 250 kilos de los mejores habanos que se pudieran conseguir para experimentar los efectos del humo en la ingravidez. 

Así partieron y permanecieron sus tres meses fuera. Al regreso, las agencias noticiosas, ávidas de llevar los pormenores de la experiencia al resto de los mortales, se agolpaban a la puerta por donde descenderían los aventureros.

El primero en bajar y dar entrevista fue el japonés, quien declaró que es más fácil la vida en el espacio ya que se requiere un menor esfuerzo para concentrarse y conseguir resultados, fomentando el logro científico.

El segundo, el alemán, informó que la comprensión de la lectura es más sencilla en la ausencia de ruidos contaminantes, lo que permite un absoluto cultivo del espíritu.

Después de un breve lapso, se vio aparecer por la escotilla a un tambaleante astronauta español, que descendía con dificultad. La mirada extraviada y los ojos rojos, mascullando algo entre dientes. Llegó hasta los periodistas quienes de inmediato acercaron un micrófono para escuchar lo que venía diciendo: ¡un cerillo! por el amor de Dios ¡denme un cerillo! (el bruto llevó puros pero se olvidó que para fumar hay que encenderlos).

¡Que necesitados estamos los mexicanos de figuras y valores! Recuerdo que hace unos años (1985) se anunció por todos los medios posibles que el Ingeniero Rodolfo Neri Vela participaba en un vuelo del trasbordador espacial Atlantis de la NASA, siendo el primer mexicano en el espacio... ¿y?. ¿Qué se ha conseguido como resultados positivos para el país a raíz del viaje del Ing. Neri?  ¿gracias a su experiencia tenemos hoy mejores condiciones de vida que hace 20 años? ¿Es México la gran potencia en el desarrollo de tecnología y/o avance de la ciencia? Desgraciadamente, no. ¡Somos hijos de la... Selección Nacional!, Adoradores de Cuauhtémoc... Blanco (alias “el Codazo Vengador”). Idolatramos a Hugo Sánchez y su “inmortal huguiña”. Y cuando el fútbol entra en receso (para desgracia de nuestro dominguero solaz) no nos queda más remedio que buscar nuevos patrones, aunque sean importados: el astronauta de “ascendencia mexicana”, John “Danny” Olivas parte en misión a la estación espacial.

Pues, ¡hombre!, vaya orgullo que me invade como mexicano de saber que este señor es “picado” de Azteca, aunque también, supongo, debe ser de ascendencia española. Y si me detengo a pensar en ello, puede ser que hasta sea de ascendencia norafricana, o celta, o... quizá hasta de algúna remota tribu nómada del Asia central. ¡Entonces, Tierra toda, felicitémonos de tener un representante que se va al espacio! ...Ojalá no se le olviden los cerillos.

A usted... ¿qué le parece?

* En breve presentaré el resultado de las propuestas para elegir las siete maravillas de Tulancingo. Sigan enviando.

El “Comosellame” 

El ejército en policía Las siete maravillas... de Tulancingo  Autopista de limosna   El Escorial... Tertulias...

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